Informe sobre eficiencia energética hotelera
- 6 sept 2015
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Aunque es de hace ya un tiempo, creo que es importante comentar el estudio de PwC sobre Cómo impulsar la eficiencia energética en el Sector hotelero español.
Este documento, por la importancia de le empresa que lo elabora, nos ilustra muy bien los problemas con los que nos encontramos al abordar un proyecto de eficiencia energética de un modo global.
Desde nuestro punto de vista, el estudio plantea un escenario genérico, en el que se evalúan de modo aislado las diferentes intervenciones que se pueden llevar a cabo en un hotel, encaminadas a conseguir una mayor eficiencia energética. Y adolece del gran problema de todo lo genérico y es que no se puede aplicar a ningún caso concreto.
Cada intervención es diferente, tanto por su ubicación geográfica, su exposición atmosférica, orientación solar...etc, como por el tipo de cliente que se tiene y al que se pretende llegar.
Otro problema, es que si atendemos a los análisis de las distintas estrategias de ahorro, tampoco abordaremos el problema de un modo global y un hotel es un todo. Tan importante es que su iluminación sea energéticamente eficiente, como que su diseño suponga un valor diferenciador.
Hay que tener mucho cuidado en que lo urgente no nos impida hacer lo importante. La eficiencia energética tiene que ser una premisa de proyecto, no un conjunto de parches que vamos poniendo mientras el barco se hunde poco a poco. Sería como si tuviésemos un cerezo y por coger las cerezas que tenemos al alcance renunciásemos a comprar una escalera.
Como dice el estudio, es cierto que hay intervenciones que suponen una amortización más corta que otras y que su impacto en la factura energética se percibe antes. Estas "quick wins" sirven para que sea medianamente fácil subirse al carro de la sostenibilidad de modo rápido, pero como ya hemos comentado en otros artículos, dejamos de evaluar el impacto que una intervención globlal tiene en el modelo de negocio hotelero y particularmente en "cada negocio hotelero".
Por eso, reivindico la figura del cliente personal, que con su negocio determinado y su visión particular debe ser el punto de inicio desde el que se estime qué es y qué no es rentable.



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