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Hogares españoles en pobreza energética

  • 30 may 2015
  • 3 Min. de lectura

Hace tiempo que venimos viendo noticias sobre la pobreza energética en nuestro país.

Desde los comicios del 24 de Mayo, va a ser un tema "nuevo" para muchos, cuando empiecen a aparecer propuestas para abordarlo, tanto, que justo el 26 de Mayo, publicó el INE la Encuesta de Condiciones de vida en la que vemos que un 22% de la población se encuentra en riesgo de pobreza, un 1,8% más que el año pasado.

El Comité Económico y Social Europeo aprobó un dictamen sobre “La pobreza energética en el contexto de la liberalización y de la crisis económica” (Diario Oficial de la Unión Europea de 11 de febrero de 2011) en el que se propone tener en cuenta la pobreza energética a la hora de elaborar cualquier propuesta de política energética y se afirma que mejorar la eficiencia energética en la construcción es un aspecto clave para abordar la pobreza energética, considerándola una nueva prioridad social que necesita apoyo a todos los niveles.

Con lo que no parece que sea un invento de ningún grupo político sino una necesidad humana.

Sin embargo, no está definido el término "pobreza energética" en España.

Podemos decir que la pobreza energética es la incapacidad de un hogar de satisfacer una cantidad mínima de servicios de la energía para sus necesidades básicas, como mantener la vivienda en unas condiciones de climatización adecuadas para la salud (18 a 20º C en invierno y 25º C en verano).

Las causas que generan esta precariedad energética son diversas: bajos ingresos del hogar, calidad insuficiente de la vivienda, precios elevados de la energía, precios elevados de la vivienda, etc.

Sus consecuencias en el bienestar son también variadas: temperaturas de la vivienda inadecuadas, incidencias sobre la salud física y mental (incluyendo mortalidad prematura de ancianos), riesgo de endeudamiento y desconexión del suministro, degradación de los edificios, despilfarro de energía, emisiones, etc.

Diferentes estudios comparativos llevados a cabo en Reino Unido e Irlanda (Clinch and Healy, 2000; Hills, 2012; Wilkinson et al., 2001), estiman que la pobreza energética estaría detrás de entre el 10 y el 40% de la mortalidad adicional total de invierno, porcentajes que explican las cifras de 2.300 y 9.300 muertes al año. Por su parte, un informe de la Organización Mundial de la Salud (World Health Organisation, 2011) indica, sobre la base de una extensa revisión de estudios llevados a cabo en Europa desde mediados de la década de los noventa del siglo pasado, que el 30% de la mortalidad adicional de invierno se debe a unas insuficientes condiciones de climatización en viviendas. Tomar este porcentaje de referencia supondría hablar de alrededor de 7.200 muertes prematuras al año en nuestro país.

Desde nuestra profesión como arquitectos, en infinidad de ocasiones nos encontramos con la imposibilidad en rehabilitación de actuar sobre la envolvente térmica del edificio, porque "se amortiza en un plazo demasiado largo". Sin embargo, habría que pensar que ese "plazo de amortización", forma parte de la vida, de la salud y del confort.

Al respecto, vemos la rentabilidad en función de si actuamos más o menos sobre sistemas pasivos o activos:

rentabilidadVStiempo2.jpg

Fuente gráfico: Ponencia. Dr. Arq. Cárlos Pérez Carramiñana.

Vemos que una actuación sobre sistemas pasivos, adquiere una rentabilidad exponencial en el tiempo. Mientras que actuar únicamente sobre instalaciones, aunque a corto plazo sea más rentable, supone un mayor gasto de mantenimiento, riesgo de obsolescencia y permanecer a expensas de los precios de la energía.

Bien es cierto una interevención sobre un sistema pasivo como la envolvente térmica, exige un esfuerzo económico que las familias no pueden hacer y es la Administración la que debería. facilitar estas intervenciones.

En época de "vacas gordas", no nos ha importado derrochar esta energía, que bien podría haberse destinado a un uso más estratégico para nuestro país, haciéndolo más competitivo, puesto que somos deficitarios de energía. Creo que hay que tener amplitud de miras, no ser cortoplacista y pensar de un modo más global en el beneficio de todos.

Esperamos que este equilibrio de prioridades cambie y se promueva desde la Administración la intervención sobre la envolvente térmica, máxime que estos datos sobre la pobreza energética en España.

Encuesta sobre condiciones de vida en España:

Portada de El Mundo.

 
 
 

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